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.............................Laura ORORBIA

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Laura ORORBIA, poeta, desde Argentina.

martes, 5 de abril de 2011

Manuel Belgrano. El País de TRUPTU

De las Utopías de la historia: 
Manuel Belgrano, el país de TRUPTU (Patagonia), el corredor Bioceánico y el comercio con China
Fuente:   http://www.manuelbelgrano.gov.ar/belgrano_estadista_truptu.htm

EL ESTADISTA
El Reconocimiento del Territorio: El País de Truptu

BELGRANO Y EL RECONOCIMIENTO DEL TERRITORIO:
EL PAIS DEL TRUPTU

Existía un creciente interés de parte de las autoridades metropolitanas y rioplatenses en el período de la gobernación y especialmente en el virreinato, en relevar el territorio de la zona pampeana y patagónica, con la idea de alcanzar el reconocimiento de los ríos Colorado y Negro. La acción de los misioneros del lado chileno, fue también muy importante porque alcanzaron la zona del actual lago Nahuel Huapi instalando reducciones y pueblos.
El gobierno virreinal, el Cabildo de Buenos Aires y la Audiencia, realizaron una tarea encomiable, que se refleja precisamente en la enorme cantidad de mapas, diarios y documentos.
Los conflictos provocados por el cierre del puerto de Buenos Aires al comercio exterior, obligaron a recomponer los caminos para poder comerciar con el Alto Perú (Bolivia) y Chile. Existía la necesidad de recrear nuevas rutas hacia Chile. Entre 1784 a 1787 y 1789 a 1790, se intensifican las expediciones, tratando de contener a los indios y al mismo tiempo realizar nuevos reconocimientos geográficos. Se buscaba articular el camino de La Pampa hacia Cuyo y el sur patagónico con Chile.
Aparecía la opinión general al crearse en ese tiempo el Consulado de Buenos Aires, sobre la necesidad que este cuerpo se encargase de los distintos relevamientos territoriales al tiempo de levantar un mapa de todo el Virreinato. Belgrano, como secretario del Consulado, fue el promotor más entusiasta pues entendía que era necesario contar con una cartografía seria, para estimular el transporte y dar seguridad a la marina.
Por otra parte, la entrada de los españoles al territorio rioplatense había dado lugar a la creación de fábulas, motivadas por el deseo de encontrar metales preciosos. Así apareció la de la ciudad de César o de los Césares o aquella otra de la Sierra de la Plata y el Rey Blanco. Otro mito provoca las nominaciones de Elelin, Lilín, Trapalanda o Trapananda en busca de la ciudad de la sal. Todos estos mitos arrastraron a frailes, guerreros y aventureros que mantuvieron viva la esperanza de descubrir la ciudad perdida. Estos dejaron constancia en sus relatos, diarios, memorias y mapas, fortaleciendo la topografía en los siglos XVIII y XIX.
Las apreciaciones de geógrafos, pilotos y cartógrafos le permiten a Belgrano avizorar su gran utopía, lejana pero real: el país del Truptu en la Patagonia.
El país del Truptu comprendía la actual zona limítrofe con Chile, que se extendía desde el sur de Mendoza hasta el Neuquén y de éste al río Negro, alcanzando el río Colorado así también la región del Nahuel Huapi. Son relevantes los informes de Sourriere de Souvillac, así como los de Justo Molina de Vasconcellos, Luis Hernández y José del Cerro y Zamudio- este último comisionado por el gobierno de Chile para descubrir el camino libre de nieve, partiendo de la ciudad de Talca a Buenos Aires. Sus informes permitieron a Belgrano formarse una idea más sólida de estos lugares.
Belgrano entró en contacto con Cerro y Zamudio en el Consulado, así como con los caciques y gentes que traían relación con este camino. Estos caciques eran: Doña María Josefa Roco, Caripan Antipan, la sobrina de ambos Doña María del Carmen Quinquipan y un sobrino también de ambos, Don Juan Necuante. Se les preguntó con respecto al conocimiento que éstos tenían del Rey de España y sus dominios, al tiempo que se les mostró su retrato. Contestaron que sí. Seguidamente, se les preguntó ¿si deseaban ser cristianos católicos y tener iglesias en sus tierras? Estos respondieron afirmativamente.
Los indios detallaron el camino del Valle Hermoso y Valle Grande, para pasar sin impedimento la Cordillera de los Andes a Talca. Los indios hicieron referencia de un Portezuelo pequeño, que era largo como la sala del consulado, donde había abundancia de pasto, aguada, leña y no ofrecía peligro para los españoles. Del Cerro y Zamudio exhibió una serie de productos de la región: avellanas y piñones así como cueros de carnero, que tenían exquisita lana y otros cueros que llamaban “de chancho”, que parecían de verdadero jabalí.
La Junta del Consulado deseando atraer a los indios y sus parientes, les regaló a cada cacique $32 y a cada uno de los otros $25 y a otro conciliario llamado Serra, se le libraron $ fuertes 200, porque los había traído. El Consulado proyectó en ese momento incorporar esas regiones, al tiempo de reducir a las naciones indias para el bien de la Religión y del Estado, como para que el comercio tuviera camino franco a Chile. Se favoreció al Capitán de Milicia Provisional de la Capitanía de Chile, Don José de Cerro y Zamudio, con una recompensa.
En 1805-1806, Belgrano eleva al virrey Sobremonte una serie de informes y documentos, planos y mapas, con respecto a este proyecto regional, formándose un expediente. Agregaba una carta e informe del cura de Talca, referida al camino del Valle Hermoso y Valle Grande. Solicita se dicten algunas providencias para atraerse la voluntad de los indios, que poseen terrenos por donde se deben pasar al tiempo de atraerlos a través del Evangelio al dominio de nuestro soberano.
En ese tiempo Belgrano logra obtener mayores informaciones sobre el país del Truptu, pues a mediados de octubre y, en presencia de varios funcionarios del Consulado de Buenos Aires, llegaba Don Juan Rosales Yaupilaugien, hizo del cacique Juan Caniulaugien del país del Truptu.Estos venían acompañados por un primo hermano, Don Juan de Dios Dumuiguala, y un sobrino Don Juan Llumullanea. Ellos informaron sobre las Abras que tenía la Cordillera. Estas eran: Valle Hermoso, Alico, Antuco, Villucurá, Santa Bárbara, Longuinai, Chagne, por donde habían pasado para atravesar la tierra y la zona de Llaima.
Hicieron una descripción pormenorizada del camino recorrido y contó Juan Rosales acerca de los méritos de su padre y antecesores para con los españoles. Venían encomendados al señor Pino (Virrey del Pino) y traían cartas y pasaportes. Se le dio $25 para él y $12 para cada uno de sus parientes. Se les agradeció por los servicios prestados al Rey, al tiempo que se les prometió que no se les iba a quitar nada y que trataran de comerciar con ellos.
Belgrano- en 1805- buscaba informes sobre la zona del Río Negro y trataba de habilitar algunos puertos, a fin de establecer poblaciones en esos puntos. Belgrano sabía que en 1782 el Capitán Basilio Villarino- segundo piloto de la Real Armada Española- había realizado el reconocimiento del río Colorado, bahía de Todos los Santos y la internación del Río Negro. El Consulado conocía los informes de Villarino sobre el reconocimiento de los ríos Negro, Limay y Collón Curá hasta alcanzar las faldas de la cordillera. La hazaña de este piloto marcó la mejor página de nuestra historia geográfica difícil de parangonar. Los virreyes Sobremonte y Vértiz, al igual que el Consulado están vinculados a estas realizaciones.
Se destacan las figuras de Azara, Cerviño, Villarino y Alsina, quienes colaboraban con el Consulado, realizando sondeos, mediciones y presentando planos y mapas para la zona sur patagónica.
Todos los informes, diarios, cartas de navegación y muchos relatos en lengua pampa y tehuelche reflejan la geografía y riquezas de esta privilegiada región. Belgrano se ocupó de asegurar la frontera de este territorio al sur de la provincia de Mendoza, desde donde se descubrían caminos llanos y enjutos entre las escabrosas y nevadas colinas de los Andes, a una extensión considerable. Surgen proyectos para llevar por agua los efectos del comercio, desde el centro de las montañas inaccesibles, hasta la desembocadura del río Maule en el Pacífico o bien promover la navegación de los ríos Neuquén, sus afluentes y el río Negro hacia el Atlántico, así como definir las zonas de defensa de Choele Choel con el reconocimiento del Colorado. Belgrano buscaba lograr la comunicación bioceánica, y de esa manera eludir el peligroso paso por el Cabo de Hornos. Se abrirían caminos desde Córdoba, Catamarca, Mendoza y la zona de Cuyo y desde Buenos Aires al sur cruzando en diagonal La Pampa, poniendo al servicio de los proyectos la ciencia y la técnica así como los adelantos de la navegación. El objetivo era el enlace del Atlántico con el Pacífico. El puerto de Carmen de Patagones y la costa de Buenos Aires con Talcahuano, Concepción y Valparaíso en Chile, de allí hacia San Francisco (California) y el Oriente: China.
Los acontecimientos de 1810 al priorizar otras cuestiones, obligaron a descuidar estos proyectos; sin embargo, Belgrano en sus misiones al Paraguay, Banda Oriental del Uruguay y Alto Perú, siguió alentando tareas pobladoras y de reconocimiento territorial.
La obra de Belgrano, como secretario del Consulado, serviría luego al proyecto independentista. Belgrano, quien sentía profunda admiración por San Martín, lo apoyó en su empresa libertadora, haciéndole llegar cartas, planos y mapas de los pasos cordilleranos. Esto le facilita al Libertador planificar su ruta hacia Chile.

Extractado del trabajo realizado por la Dra. Cristina Minutolo de Orsi, “Belgrano y sus dos utopías: China y el país del Truptu (Patagonia)”, a publicar en Anales N° 12 del Instituto Nacional Belgraniano.

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